jueves, 6 de junio de 2013

EN ESPAÑA FALTARÁN 1,9 MILLONES DE TRABAJADORES CUALIFICADOS EN 2020

Según el Informe “Into the Gap” de la consultora en RR.HH. Randstad, en el año 2020, se habrán creado en España cuatro millones de nuevos puestos de trabajo que requerirán de una alta cualificación, finalizarán sus estudios y entrarán en el mercado laboral 2,1 millones de nuevos talentos y recuperaremos a unos 500.000 desempleados con talento, pero también perderemos 540,000 que se jubilarán.
Como conclusión principal para nuestro país, el Informe pronostica una brecha de empleo de 1,9 millones de trabajos altamente cualificados.
Estos puestos permanecerán sin cubrir en España, bien por un desajuste cuantitativo (porque en algunos sectores haya menos trabajadores disponibles que puestos de trabajo), o bien por desajuste cualitativo (porque las habilidades de los trabajadores no se corresponden con las demandas de las empresas).
Estos desequilibrios, derivan de los ciclos económicos de creación y destrucción de puestos de trabajo constante en una economía de mercado y las divergencias entre las decisiones educativas de los trabajadores y los cambios en los requisitos de trabajo provocados por los cambios en la tecnología de producción.
El desajuste cuantitativo implica que habrá más trabajadores disponibles que puestos de trabajo en algunos sectores (753.000 en la Industria manufacturera y 286.000 en Construcción) y sin embargo escasez en otros (-398000 en Comercio y reparación y -210.000 en Servicios a las empresas).
La medición cualitativa va más allá de la diferencia numérica entre la cifra de trabajadores y la de empleos porque afecta a todos, tanto empleadores como empleados y sociedad. Por ejemplo, si ocupa un puesto de trabajo un trabajador sin aptitudes para el mismo, tendrá menor satisfacción en el trabajo. Los empleadores se perjudican porque este trabajador será probablemente menos productivo. Un emparejamiento menos productivo conlleva mayores costes laborales que suponen precios superiores de los productos a la sociedad y pérdida de competitividad para el estado.
En el otro lado de la balanza se encuentran los empleados altamente cualificados que trabajan en puestos que requieren menor formación. Si el mercado laboral mejora, los trabajadores jóvenes sobrecualificados abandonarán estos empleos para incorporarse a otros más adecuados a su nivel de capacitación.
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