viernes, 31 de enero de 2014

UGT CONSIGUE QUE EL SUPREMO AMPLÍE LOS SUPUESTOS DE ACCIDENTE IN ITÍNERE

El Tribunal Supremo ha dictado una sentencia en la que amplía los supuestos de accidente in itínere, al considerar, por primera vez, siniestro laboral el accidente sufrido por un trabajador en el desplazamiento del mismo, entre su residencia familiar y su domicilio por cuestiones de trabajo, ya que hasta la fecha solo se consideraba así si sucedía del domicilio del trabajador al puesto de trabajo. Esta sentencia, es muy importante para aquellos trabajadores que están afectados por la movilidad geográfica, y tengan que realizar este tipo de desplazamientos, cuestión ésta, que cada vez se da con más frecuencia en el Sector Financiero.
El caso que nos ocupa, trabajador afiliado a UGT, sufrió un accidente de tráfico uno de los domingos que regresaba de su residencia familiar al domicilio al cruzarse un animal en la carretera, y la gravedad de las lesiones desembocó en una incapacidad permanente total. El trabajador reclamó que fuera considerado accidente laboral pero la Mutua denegó su solicitud alegando que la finalidad del viaje no era laboral, y que el accidente se había producido un domingo a más de cien kilómetros del centro de trabajo.
El Instituto Nacional de Salud (INS) consideró el caso como “enfermedad común” y para ello argumentó que la finalidad del viaje no era el trabajo, sino motivos particulares del trabajador, además de que no se podía establecer relación de proximidad, entre el desplazamiento y la hora en la que se produjo su accidente de trabajo. Finalmente estableció que tampoco se daba el elemento geográfico, porque el trayecto que realizaba el trabajador, cuando sufrió el accidente, no era el que va de su lugar de trabajo a su residencia laboral. Sin embargo, el juzgado de lo social si le dio la razón al trabajador en el recurso que presentó UGT, pero el Tribunal Superior de Justicia se la volvió a quitar en un fallo en el que señalaba que no se trataba de un accidente in ítínere.
UGT recurrió la sentencia del TSJ ante el Supremo, que finalmente ha dado la razón al trabajador, al entender que el punto de partida y de retorno de un accidente de trabajo in itínere, puede ser tanto la residencia familiar del trabajador como su domicilio por motivos laborales.
La Sentencia dice textualmente que “las nuevas formas de organización del trabajo están imponiendo en el hogar familiar unas exigencias de movilidad territorial, que obligan a los trabajadores a ajustes continuos que no siempre pueden traducirse en un cambio de domicilio”.
La sala del TS concluye que en el caso concreto se dan todos los requisitos para considerar los hechos como accidente in itínere, porque “la finalidad del viaje estaba determinada por el trabajo” y viajar a esa hora y ese  día “era una opción adecuada para, después del descanso, poder incorporarse al día siguiente al trabajo en unas condiciones más convenientes para la seguridad y para el rendimiento laboral”.
Valoramos la importancia de la sentencia, que ha sido respaldada por unanimidad por el pleno de la Sala de lo Social del alto tribunal, y que modifica la jurisprudencia al respecto, ya que supone un reconocimiento de los tribunales a que la realidad social está imponiendo unas exigencias de movilidad que obligan a los trabajadores a permanentes ajustes.

miércoles, 29 de enero de 2014

SALVAJISMO EMPRESARIAL

LOS CAMBIOS DE ZONA, UNA NUEVA OFENSIVA CONTRA LOS TRABAJADORES

Dentro de la restructuración que se está llevando a cabo con motivo de la fusión de Santander-Banesto, se está procediendo a un nuevo diseño de zonas y unidades minoristas. Al parecer, muchos de los nuevos responsables están aprovechando su nombramiento para aplicar una vuelta de tuerca a los objetivos comerciales y a los derechos de los trabajadores, o dicho en otros términos más entendibles, algunos han entrado en “su territorio” como elefante en cacharrería.
Desde Bilbao a Córdoba, asistimos una vez más al bochornoso y lamentable espectáculo de “un tonto con galones” que no sabe hacer otra cosa más que amenazar, insultar, increpar, faltar al respecto y a la integridad de los trabajadores, saltándose las más mínimas normas de la ética, de la educación y del respeto. En UGT no acostumbramos a efectuar distinciones por responsabilidades de los empleados pero cuando esto ocurre, el trato que merecen es el mismo que el que dan.
Estos presuntos delincuentes laborales que aprovechan su cargo para humillar, que sirven de sicarios de aquellos que forman parte de la élite que copa la riqueza de una Nación, frente a una legión cada más extensa de pobres y excluidos sociales, sólo nos producen asco y desprecio.
Cuando de forma intencionada se vulneran las normas laborales y los acuerdos, desde el Convenio a los Acuerdos, desde el cumplimiento de los horarios a los descansos mínimos establecidos, como por ejemplo el tiempo de desayuno; cuando se desprecia la conciliación laboral y familiar, cuando se roba a la Agencia Tributaria escatimando horas extras, cuando se grava el trabajo con prolongaciones de jornada en las que además corren a cargo del trabajador las comidas o los desplazamientos fuera del horario laboral.
Cuando todo eso ocurre bajo la dirección de la empresa o con su consentimiento, estamos ante una realidad laboral y social más propia de un país tercermundista.
No podemos presumir de gran empresa, cuando desde sus estructuras se trata a los trabajadores como si fueran elementos de un taller pirata asiático.
La denuncia de estos comportamientos no puede ampararse más ni en la desidia de la inspección de trabajo, ni en la cobardía de la Ley de Protección de Datos, ni en la cortesía de las relaciones laborales.
Para UGT se está rebosando el vaso, si es que no se ha rebosado ya, por lo que exigimos se ponga fin a este tipo de conductas de forma inmediata.

Desde siempre se ha dicho, y en este caso no falta razón, que no hay tipo más inútil que un tonto con galones. ¡Sí compañeros, tienen más peligro que un mono con pistolas!.

viernes, 10 de enero de 2014

La Federación de Empresarios denuncia las colas que origina la falta de personal en Banco Santander

"La Federación de Empresarios y Comerciantes (Febam) do Baixo Miño, que preside Carmen María García Braga, denuncia las colas y perjuicios que origina a empresarios y comerciantes la escasez de personal, con solo tres empleados que atienden la sucursal del Banco de Santander de A Guarda, desde la absorción de Banesto, y pide una solución a este problema.
Precisa la presidenta que las oficinas de ambas entidades tenían desde siempre numerosos clientes en localidad. La de Banesto contó durante el año 2013 con tres trabajadores y la del Banco Santander con cinco. Los empleados no tienen sustitutos en vacaciones, informa Febam.
Hubo merma de personal, por lo que la sucursal guardesa del Santander, con el mismo número de trabajadores que tenía hace dos años, está atendiendo a los clientes de ambas entidades, con las repercusiones que ello supone para los usuarios.
Pérdida de tiempo

Febam no comprende cómo cada día, a las 8.30 horas, dentro del horario de atención al público, solo esté disponible el personal de caja, mientras que el resto "está reunido en vídeo-conferencia, por lo que las gestiones no se pueden realizar hasta finalizada la citada reunión", afirma García Braga. Añade que a las 9 de la mañana la sucursal ya empieza a estar masificada con colas de espera de una hora para los gestores de clientes y de empresa, además de otra hora para caja, lo que supone una pérdida de hora y media para cualquier empresario."

Hasta aquí la noticia aparecida en el diario El Faro de Vigo de fecha 5 de enero de 2014.
Desgraciadamente tenemos que decir que, no es una excepción el caso que expone este diario. No, es algo normal y corriente hoy en las oficinas de todo el estado. Tras la integración de oficinas de Banesto en Santander se ha multiplicado el trabajo de forma dispar, pero siempre en abundancia. En las distintas oficinas que han recepcionado a la clientela de Banesto, se ha pasado a tener mucha faena los días que habitualmente eran tranquilos y los días que antes eran de bastante trabajo, han pasado a ser sencillamente abrumadores.
Todo esto se ha acentuado al no incorporar plantilla en la misma proporción al nuevo trabajo que se ha asumido. En muchos de los casos se ha incrementado una sola persona y en bastante ni una sola. Cantidad ridícula para afrontar el incremento de trabajo, con  nueva operativa (juzgados, cuentas virtuales, Sico Banesto, etc..), además de la inexplicable plataforma informática que nos han dejado.
Todo junto, a lo que inevitablemente nos lleva es a lo que denuncia la Febam: colas importantes. 
A todo esto hay que reseñar algo que remarca la Febam, y es la puñetera manía de hacer diariamente reuniones, siempre a primera hora, como si de un día para otro se fuera a descubrir la pócima milagrosa de hacer negocio producto de algún profundo sueño la noche anterior. Esta práctica, favorecida desde la Dirección Comercial del banco, es un ninguneo y desprecio a la clientela. Cuando alguna persona entra al patio de operaciones y ve solo a un compañero, siempre en la ventanilla, ya de entrada tiene la descorazonadora impresión de que su presencia inoportuna algo, que no tiene que ver con sus intereses como cliente.