miércoles, 29 de enero de 2014

SALVAJISMO EMPRESARIAL

LOS CAMBIOS DE ZONA, UNA NUEVA OFENSIVA CONTRA LOS TRABAJADORES

Dentro de la restructuración que se está llevando a cabo con motivo de la fusión de Santander-Banesto, se está procediendo a un nuevo diseño de zonas y unidades minoristas. Al parecer, muchos de los nuevos responsables están aprovechando su nombramiento para aplicar una vuelta de tuerca a los objetivos comerciales y a los derechos de los trabajadores, o dicho en otros términos más entendibles, algunos han entrado en “su territorio” como elefante en cacharrería.
Desde Bilbao a Córdoba, asistimos una vez más al bochornoso y lamentable espectáculo de “un tonto con galones” que no sabe hacer otra cosa más que amenazar, insultar, increpar, faltar al respecto y a la integridad de los trabajadores, saltándose las más mínimas normas de la ética, de la educación y del respeto. En UGT no acostumbramos a efectuar distinciones por responsabilidades de los empleados pero cuando esto ocurre, el trato que merecen es el mismo que el que dan.
Estos presuntos delincuentes laborales que aprovechan su cargo para humillar, que sirven de sicarios de aquellos que forman parte de la élite que copa la riqueza de una Nación, frente a una legión cada más extensa de pobres y excluidos sociales, sólo nos producen asco y desprecio.
Cuando de forma intencionada se vulneran las normas laborales y los acuerdos, desde el Convenio a los Acuerdos, desde el cumplimiento de los horarios a los descansos mínimos establecidos, como por ejemplo el tiempo de desayuno; cuando se desprecia la conciliación laboral y familiar, cuando se roba a la Agencia Tributaria escatimando horas extras, cuando se grava el trabajo con prolongaciones de jornada en las que además corren a cargo del trabajador las comidas o los desplazamientos fuera del horario laboral.
Cuando todo eso ocurre bajo la dirección de la empresa o con su consentimiento, estamos ante una realidad laboral y social más propia de un país tercermundista.
No podemos presumir de gran empresa, cuando desde sus estructuras se trata a los trabajadores como si fueran elementos de un taller pirata asiático.
La denuncia de estos comportamientos no puede ampararse más ni en la desidia de la inspección de trabajo, ni en la cobardía de la Ley de Protección de Datos, ni en la cortesía de las relaciones laborales.
Para UGT se está rebosando el vaso, si es que no se ha rebosado ya, por lo que exigimos se ponga fin a este tipo de conductas de forma inmediata.

Desde siempre se ha dicho, y en este caso no falta razón, que no hay tipo más inútil que un tonto con galones. ¡Sí compañeros, tienen más peligro que un mono con pistolas!.

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