LOS CAMBIOS DE ZONA, UNA NUEVA OFENSIVA CONTRA LOS TRABAJADORES
Dentro de la restructuración que se está llevando a
cabo con motivo de la fusión de Santander-Banesto, se está procediendo a un
nuevo diseño de zonas y unidades minoristas. Al parecer, muchos de
los nuevos responsables están aprovechando su nombramiento para
aplicar una vuelta de tuerca a los objetivos comerciales y a los derechos de
los trabajadores, o dicho en otros términos más entendibles, algunos han
entrado en “su territorio” como elefante en cacharrería.
Desde Bilbao a Córdoba, asistimos una vez más al
bochornoso y lamentable espectáculo de “un tonto con galones” que no sabe hacer
otra cosa más que amenazar, insultar, increpar, faltar al respecto y a la
integridad de los trabajadores, saltándose las más mínimas normas de la ética,
de la educación y del respeto. En UGT no acostumbramos a efectuar distinciones
por responsabilidades de los empleados pero cuando esto ocurre, el trato que merecen
es el mismo que el que dan.
Estos presuntos delincuentes laborales que aprovechan
su cargo para humillar, que sirven de sicarios de aquellos que forman parte de
la élite que copa la riqueza de una Nación, frente a una legión cada más
extensa de pobres y excluidos sociales, sólo nos producen asco y desprecio.
Cuando de forma intencionada se vulneran las normas
laborales y los acuerdos, desde el Convenio a los Acuerdos, desde el
cumplimiento de los horarios a los descansos mínimos establecidos, como por
ejemplo el tiempo de desayuno; cuando se desprecia la conciliación laboral y
familiar, cuando se roba a la Agencia Tributaria escatimando horas extras,
cuando se grava el trabajo con prolongaciones de jornada en las que además corren
a cargo del trabajador las comidas o los desplazamientos fuera del horario
laboral.
Cuando todo eso ocurre bajo la dirección de la
empresa o con su consentimiento, estamos ante una realidad laboral y social más
propia de un país tercermundista.
No podemos presumir de gran empresa, cuando desde sus
estructuras se trata a los trabajadores como si fueran elementos de un taller
pirata asiático.
La denuncia de estos comportamientos no puede
ampararse más ni en la desidia de la inspección de trabajo, ni en la cobardía
de la Ley de Protección de Datos, ni en la cortesía de las relaciones
laborales.
Para UGT se está rebosando el vaso, si es que no se
ha rebosado ya, por lo que exigimos se ponga fin a este tipo de conductas de
forma inmediata.
Desde siempre se ha dicho, y en este caso no falta
razón, que no hay tipo más inútil que un tonto con galones. ¡Sí compañeros,
tienen más peligro que un mono con pistolas!.
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