El informe de los peritos del Banco de España para
el juez que investiga el caso Bankia, Fernando Andreu, describe una supuesta
operación de engaño orquestada por el equipo de Rodrigo Rato al frente de la
entidad a distintos niveles, para conseguir que la salida a Bolsa, que tuvo
lugar el 20 de julio de 2011, obtuviera una apariencia de éxito.
El informe relata que desde 2010, las cuentas de
Bankia no reflejaban la realidad. Y esa circunstancia es clave porque esas
cuentas fueron las que se utilizaron para la salida a Bolsa. Por lo tanto, los
inversores acudieron a la Oferta Pública de Suscripción de acciones engañados.
Se fijaron en unas cuentas que daban una imagen de solvencia, cuando en
realidad se encontraba en situación precaria.
Porque tanto Bankia como BFA, calificaron como
subestandar, préstamos y valores inmobiliarios que tenían que haber sido
considerados dudosos, entre otras operaciones que provocaron que no se
reflejase la imagen fiel de la entidad, incumpliendo las normativas del Banco
de España. Los técnicos calculan que deberían haberse reducido los
recursos propios del grupo en más de 4.500 millones de euros por la inadecuada
contabilización de riesgos inmobiliarios, entre otros aspectos.
Según los peritos, hay claras sospechas de que la
salida a Bolsa de Bankia fue amañada, porque gran parte de las acciones se
compraron por empresas del grupo, y existen adquisiciones en duda, como los más
de 17 millones de euros adquiridos por sociedades inmobiliarias con problemas
de deuda con Bankia y que estaban siendo refinanciadas.
Fueron órdenes de compra de acciones millonarias
“incomprensibles”, a juicio de los peritos, ejecutadas por empresas que incluso
tenían problemas para pagar las cuotas de sus créditos con la entidad.
Y también hay otras actuaciones que hacen sospechar
de que hubo compras de acciones para aparentar un ficticio éxito y fortaleza en
la salida a Bolsa: varias sociedades adquirieron acciones por millones de euros
y las vendieron el mismo día o poco después, como la Cámara de Comercio, que se
hizo con 12 millones de euros en acciones en el momento de su salida al
mercado, desprendiéndose del total a los dos días. Quien presidía la Cámara de
Comercio, y todavía la preside, era el presidente de los empresarios madrileños
y exconsejero de Caja Madrid, BFA y Bankia, Arturo Fernández.
Las aseveraciones de los peritos apuntalan las
acusaciones de falsedad contable, estafa en la salida a Bolsa o administración
desleal contra Rodrigo Rato y su equipo, que conocía, habría colaborado para
que esto sucediese y ocultó esta situación.
La responsabilidad de Goirigolzarri, actual
presidente de Bankia, es varios grados inferior, según el informe. Vino a
maquillar la actuación del equipo de Rato, según el informe, e introdujo
criterios contables que no se ajustaban a la realidad sobre las operaciones de
riesgo.
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